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Ciertamente da la impresión que existe un poco de todo eso; pero además existe una razón más que importante: la carencia de conciencia turística de la ciudadanía como política de seducción y atracción de visitantes, pese a que esa actividad promovería fuertemente el crecimiento económico de la región.
El ciudadano común de esta comarca posee una idiosincrasia muy particular, a diferencia de otras, mantiene un notable arraigo a lo que, desde hace muchos años, sostiene económicamente a la región: La administración pública y el agro respectivamente.
Por supuesto que la Comarca cuenta con una abundante estructura pública. Como consecuencia de esa condición, se ha ramificado e inculcado a casi todas sus estructuras sociales y al inconsciente colectivo de la gente, el pensamiento que sostiene que todo lo debe promover el estado. Este concepto, ha provocado con el tiempo un cierto descrédito a la actividad privada y a todo lo que promueva emprendimientos de gran envergadura, como en este caso la llegada de turismo nacional e internacional. Quebrar esta situación será crucial, y representará el mayor desafío para el desarrollo turístico.
Las campañas de promoción
Hasta ahora, todas las campañas de promoción turística llevadas a cabo desde el ámbito provincial o municipal, han tenido un alcance mínimo en el contexto del turismo nacional. Las playas de “El Cóndor”, “Lobería” o “Las Grutas”, solo son visitadas en su mayoría por turistas del Alto Valle, Bariloche, Viedma y solo un poco del resto de las provincias. Esto es así, y no podría ser de otro modo, ya que de haber tenido un alcance mayor hubiera superado la capacidad receptiva instalada, con el consiguiente descrédito turístico, que luego cuesta remontar.
Vale la pena preguntarse entonces, si conviene seguir gastando dinero en promociones en lugares donde ya se cuenta con turistas cautivos, y que vienen cada año, con un volumen económico previsible y conservador, o por el contrario, si se debe invertir en campañas fuera del territorio nacional, para captar potenciales y significativos ingresos teniendo en cuenta la actual ventaja cambiaria.
Seguramente, y como están las cosas, ni una cosa ni la otra. Por simples razones:
• ¿Como llegaría turismo nacional e internacional sin tener medios aéreos que los comuniquen diariamente hacia y desde Buenos Aires y el resto de los centros turísticos del país?
• Y si llegaran por otros medios, ¿donde ubicarían a los turistas?
• Y si lograran ubicarlos, ¿que les ofrecerían además de playa?
Paradójicamente y dado el contexto económico social de esta comarca, , será imprescindible que las pautas que permitan el desarrollo turístico de esta región la lleve a cabo el Estado provincial.
¿Por qué?
Porque desde el ámbito privado y contestando las mismas preguntas, es fácil deducir que nadie pondría una línea aérea a destinos que no cuentan con capacidad receptiva; y nadie construiría hoteles y otros centros de esparcimiento en lugares incomunicados por medios de transporte, porque en ambos casos, inicialmente, serían deficitarios.
Para contrarrestar esto último y solo a modo de ejemplo, hoy San Carlos de Bariloche es uno de los principales centros turísticos del país. Esto no hubiera sido factible sin la intervención del Estado en su desarrollo.
Alguna vez el Estado apoyó Bariloche con su empresa estatal Aerolíneas Argentinas, soportando bajas temporadas y con aviones semivacíos, incluso Líneas Aéreas del Estado (LADE) en sus vuelos de fomento, Ferrocarriles Argentinos, y hasta en el rubro hotelero, con el Hotel Llao Llao que perteneció por muchos años al Estado.
Emprendimiento privado y estatal
Desde entonces a la actualidad ha pasado mucha agua bajo el puente, y hoy las líneas aéreas que operan son privadas, volando una o más frecuencias diarias y más de 30 vuelos diarios en alta temporada, sin contar las empresas que arriban directamente desde otros países. Tampoco ahora hay hoteles estatales, en su lugar existen hoteles privados de cinco estrellas, canchas de golf, countrys, y un abanico de alternativas de emprendimientos privados que nunca se hubieran desarrollado sin el marco comercial que les permita vislumbrar una renta.
Por supuesto que cuando iniciaron esas políticas desde el Estado, no faltó quien cuestionara la pérdida que generaba brindar esos servicios; pero hoy ¿quien puede cuestionarlas?. No solo el Estado brindó servicios, también colaboró con beneficios impositivos, otorgó créditos a emprendimientos, e incluso todavía hoy mantiene una tarifa especial para los combustibles en alguna zona patagónica.
Estos emprendimientos sin lugar a dudas originan gastos al erario público provincial, pero deberán ser interpretados como “inversiones”, ya que el movimiento comercial que se activa en sus comienzos, cuando la actividad se incrementa, reingresan a las arcas públicas a través de la misma recaudación tributaria que la misma actividad genera; en los comercios minoristas y Pymes que vayan surgiendo (Agencias de viajes, Artículos regionales, Transportistas, etc.), sin contar además la reducción de los índices de desempleo, y la consiguiente reducción de costos por planes trabajar que la provincia ahorraría.
Apoyo estatal a la inversión privada
Para simplificar debemos decir que, para el desarrollo turístico de una región, es imprescindible contar con proyectos privados, pero estos solo se llevarán a cabo, si el estado crea las condiciones que generen el atractivo comercial necesario para la inversión. Por ende, la provincia de Río Negro y la Provincia de Buenos Aires, por Carmen de Patagones, deberán desarrollar la estrategia, e implementar las herramientas que generen esas condiciones, a través de un “Plan de Desarrollo Turístico” para la Comarca que prevalezca en el tiempo, con políticas de corto, medio y largo plazo.
Para desarrollar este Plan en primer lugar debemos situarnos geográficamente.
La Comarca se encuentra a una distancia equidistante entre dos centros turísticos importantes: Bariloche y Puerto Madryn. Además Viedma es paso obligado del espacio aéreo del transito aerocomercial que vuela a esos destinos y al resto de la Patagonia.
Esta situación supone una gran ventaja si tenemos en cuenta que la propuesta de desarrollo no viene a competir con esos centros turísticos, sino por el contrario, se complementa con ellos. Tanto para S.C. de Bariloche o Puerto Madryn, Viedma-Carmen de Patagones puede ser un nuevo destino en sus paquetes turísticos y un atractivo para los operadores turísticos mayoristas que ofrecerían una alternativa diferente a sus clientes habituales que requieren estos servicios.
Dichos operadores son los que en la actualidad manejan el turismo nacional e internacional y exigen como condición, sine qua non, la existencia de medios y servicios que operen en forma regular, con tarifas que no sufran modificaciones significativas, y así también, los impuestos que graban la actividad.
Líneas aéreas
Para ello, y como medida de corto plazo, se deberá contar con líneas aéreas que conecten diariamente hacia y desde Buenos Aires y una línea aérea regional que conecte diariamente hacia Bariloche, Puerto Madryn y el resto de la Patagonia. (Sería muy importante que el aeropuerto de Viedma se acondicionara para tráfico internacional. Esta circunstancia permitiría mayor flujo de turistas, una mayor prestación de servicios y una mayor recaudación impositiva).
Para la creación de una línea aérea regional el Estado provincial deberá contemplar cual es el costo de sostenimiento y, de llevarla a cabo, se efectuará a través de un acuerdo que asegure el cumplimiento efectivo de los vuelos. El sostenimiento contemplará distintas acciones, a saber:
• Exención de impuestos provinciales para la compañía que lleve a cabo los vuelos.
• Exención o descuentos de costos aeroportuarios a las compañías aéreas.
• Compra anticipada de pasajes, de un cupo determinado de asientos en los tramos de menor flujo de pasajero.
• Exención impositiva provincial en el costo de combustible.
Una vez tomada la decisión, la empresa aérea provincial se creará pudiendo ser posteriormente privatizada, una vez cumplida su primera fase de afianzamiento en el mercado regional aerocomercial y la continuidad de los vuelos.
Esta alternativa sería muy conveniente, dado que no solo brindaría puestos de trabajo a nivel local, sino que además los destinos y la cantidad de frecuencias serían digitados por la misma provincia, conjuntamente con la Secretaría de Turismo provincial, quien mensualmente realiza un estudio pormenorizado de los movimientos turísticos de la región.
En la actualidad en la Patagonia son contados los medios de transporte terrestres que unen diferentes localidad y que no solo sirven para pobladores aislados sino concretamente al desarrollo turístico; menos aún si hablamos de líneas aéreas que, ciertamente y a ese fin, serían necesarias por cuanto las distancias entre los distintos destinos turísticos son extensas. Esta situación no hace más que demostrar la imperiosa necesidad de activar el desarrollo de ese medio de transporte.
En la provincia la comunicación aérea así como la capacidad hotelera serian los temas de pronta realización. Paralelamente a la creación de una compañía aérea, deberá implementarse una fuerte política de promoción hotelera que brinde beneficios a aquellos existentes que quieran ampliar o mejorar su calidad y a empresarios del sector turístico y otros que decidan invertir.
Incluso sería muy importante para el desarrollo turístico de la región crear un proyecto a definir por la Legislatura Provincial que tienda a otorgar a las grandes cadenas de hoteles, espacios o terrenos de ámbito fiscal, a través de comodatos con fines determinados y posesión definitiva con plazos de tiempo de larga duración.
En la misma modalidad a aquellos emprendimientos que posibiliten incrementar el turismo en la provincia complementándose con los ya existentes. Por ejemplo un Country o un campo de Golf profesional que pueda incorporarse al circuito nacional e internacional donde, sin lugar a dudas, este tipo de deporte movilizaría un segmento turístico de alto poder adquisitivo.
En el rubro de servicios receptivos efectuar una apertura a prestatarios, que incluya beneficios impositivos, préstamos a PYMES y concesiones de explotación de actividades determinadas. Por ejemplo, la incorporación de embarcaciones de pasajeros de mediano porte al Río Negro y sus costas marítimas.
Todas estas medidas deberían ser consensuadas y tendrían que tener el respaldo y la decisión política del Gobierno Provincial para llevarlas a cabo. Posteriormente se complementaría con una campaña publicitaria en la ciudad de Buenos Aires y resto del país, que promoviera el lanzamiento de estas políticas en el marco de reuniones de empresarios, Works-Shops, etc., en el que participaran potenciales firmas interesadas, especialmente de navegación, hoteleras, AAG (Asociación Argentina de golf), empresas aéreas, transportistas terrestres, operadores turísticos mayoristas, AAAVYT, y operadores turísticos que tiendan a la complementación hacia los destinos S.C. de Bariloche y Puerto Madryn.
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